Algunos de nuestros contemporáneos han perdido de vista al lenguaje como un medio para contar una historia y llegan, en ocasiones, a asumirlo como único protagonista de sus obras.
Dos elementos fundamentales y hasta polémicos. En primer lugar, el aporte africano al español en Cuba; y las mal llamadas malas palabras, ambos, en mi criterio, bien cercanos
Dos elementos fundamentales y hasta polémicos. En primer lugar, el aporte africano al español en Cuba; y las mal llamadas malas palabras, ambos, en mi criterio, bien cercanos.
En la edición anterior, planteaba cómo una de las funciones del arte es mostrar una época, y su lenguaje. Y hablé de cómo, muchas veces, llegamos a conocer más de una etapa humana por sus interesantes ficciones, que por algunos textos de historia; en tal caso, aseguré, los personajes tienen que mostrar su tiempo, también con la palabra en el diálogo
La caracterización del personaje, con los atributos propios y necesarios –ni más ni menos-, para cumplir con las funciones que le corresponden dentro de la obra donde vive; además de las categorías que los diferencian, de acuerdo al lugar que ocupa, y su desempeño.
Para muchos, un personaje es igual a una persona, sin embargo, en la realidad es solo lo que se parece a una persona: un ser de papel y tinta creado en la mente de un autor de ficción.
Al crear una obra narrativa de ficción, es muy importante lograr mantener la atención del lector; cómo lograr, entonces, obviar las posibles partes aburridas en la trama: escena y resumen
Al narrar se exponen hechos y acontecimientos reales o imaginarios, ocurridos en un período de tiempo, mientras que, cuando se describe, se hace el retrato estático de las personas o cosas
Segunda parte de la entrevista al escritor cubano Enrique Pérez Díaz, sobre literatura infantil, sus antecedentes y actuali-dad: estilos, temas, métodos de afrontarla y lenguajes en uso
Muchos utilizan la frase: “La vida es una novela”, para comparar realidad y ficción narrativa –apartándose un poco de su concesión genérica–, englobando por igual, a toda obra surgida de la fantasía de un autor. En este mismo espacio ya conversamos sobre el cuento, la novela…, y demás géneros narrativos –con sus diferencias–, pero ese no es el tema a tratar hoy.