Del silbato a la palabra |
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Por Juan Carlos Teuma Díaz Con bastante frecuencia, veintidós hombres -divididos en dos bandos- se subordinan a la ley que impone la joven capitalina Irazema Aguilera Fuentes. Su indispensable presencia sobre la grama, evita el caos y hace posible el espectáculo. Conoce
muy bien cómo lograr que, durante los 90 minutos de su mandato, todo se cumpla según las
reglas. Por eso está ahí, en el bien marcado territorio, para velar por la armonía, sin
otra voz que el agudo sonido de un silbato y sin más armas que una tarjeta amarilla y
otra roja. -Eres una mujer muy vinculada con el deporte...
-En 1996. Entonces se necesitaban árbitros para categorías inferiores, y Luis Elejalde nos preguntó -a otra compañera y a mí- si nos gustaría incursionar en el arbitraje. Así empezamos las dos, después yo continué y ella lo dejó. -¿Tardó mucho tiempo en llegar la estafeta de Arbitro Internacional? -No solo fue cuestión de tiempo, costó bastante esfuerzo. Tuve la suerte de contar con la ayuda de buenos colegas como Ramón García y Pedro López y el apoyo de mis padres y muchas otras personas. Recuerdo el grado de dificultad de las pruebas físicas y teóricas para lograr ser Arbitro Nacional. Sin embargo, sé que la participación en un gran número de partidos -de varias categorías- resultó fundamental para aprender a tomar decisiones ante diversas situaciones del juego. Ese ha sido el mejor aval, además, para llegar a ser Arbitro Internacional. -¿Es
cierto que eres también la primera cubana en subir a esa escala entre los Arbitros? -¿Con qué debe ir armado un buen árbitro para realizar un trabajo exitoso en cada salida? -Es importante conocer bien las reglas, aplicarlas de manera correcta, no titubear... -¿Cómo definirías tus relaciones con los jugadores? -Son buenas, se caracterizan por el respeto mutuo, tanto con la mujeres como con los hombres. Actué como juez de línea en el anterior campeonato nacional masculino de primera categoría y no surgió ningún tipo de dificultad. He trabajado en varios campeonatos provinciales y solo una vez tuve una situación algo tensa, con un atleta que no quería salir de la cancha luego de mostrarle la tarjeta roja por una jugada violenta, entonces otro jugador del mismo equipo le explicó que debía abandonar el terreno por respeto a mí como árbitro, en primer lugar, y además como mujer. -¿Estás trabajando en el actual Campeonato Nacional? -Voy a todos los juegos en La Polar, si tengo que hacer algún trabajo de mesa, lo hago. Pero desde el próximo martes 10 de septiembre actuaré en el campeonato nacional femenino que se celebrará en Villa Clara, y desde el 26 de octubre hasta el 9 de noviembre estaré en la Copa de Oro -también para mujeres- con sede compartida entre Canadá y Estados Unidos. Allí trataré de realizar una labor que me permita ser seleccionada para impartir justicia en el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino del 2003, que se efectuará en varias ciudades chinas. -¿Planes para más adelante? -Quiero seguir usando el silbato. Es importante continuar incorporando los cambios en las reglas emitidos por la FIFA. Además, deseo tener la posibilidad de enseñarles a los niños lo esencial del arbitraje, considero que si al menos dos pequeños por municipio participaran de esas clases, estaríamos asegurando un relevo mejor preparado. |
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