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Cien años de involución

Aliet Arzola Lima, estudiante de Periodismo
Foto: Internet

Cien años de involuciónDecía García Márquez que las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra. Mientras inventaba la literatura, como él mismo dijera, tal vez no era consciente de que el epílogo de su obra cumbre se ajustaría a la perfección en el centenario del fútbol cubano.  

Sí, aunque muchos ni se dan por enterados hace un siglo se jugó el primer partido oficial en la Isla, justo el 11 de diciembre de 1911, solo que los avances con respecto a esa fecha son escasos y a la mayoría les da por pensar que comenzamos en el balompié apenas unos días atrás.

Triste legado para la disciplina, que ha deambulado en solitario sin rumbo y sin resultados. Para colmo de males, tampoco podemos augurar un futuro demasiado promisorio y la confirmación del secreto a voces nos llegó en la Copa de Oro, donde fuimos vapuleados en tres partidos, con un gol anotado –por un defensa– y 16 encajados.  

El certamen viene a ser la tormenta que destruye el linaje del más universal de los deportes en Cuba, arrasado por el viento y desterrado de la memoria de los hombres (como el Macondo de García Márquez) luego de tres presentaciones dignas de pena, en las que corrieron detrás del balón sin criterio alguno, escasos de ideas y desprovistos de la motivación que supondría regresar al torneo más importante del área en el año del centenario.

A veces me pregunto por qué fuimos a la Copa de Oro sin definir el monarca del Campeonato Nacional. No es que sea muy importante, pero se deben dejar las cosas claras en casa antes de salir a compromisos internacionales de este calibre. Tal vez se trata de una nueva tendencia y la venidera campaña Xavi, Villa, Iniesta, Piqué, Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso ponen proa a la Eurocopa sin conocer la ubicación final de sus clubes en la Liga Española, ya veremos.

Pese a la reducida estructura del torneo doméstico no se pudo completar por los inexplicables y no planificados parones, síntoma inequívoco de la deficiente organización, la poca seriedad y la incapacidad de encontrar soluciones sobre la marcha, palpable de igual forma por el hecho de que cientos de jugadores quedaron en el dique seco tras ser eliminados sus conjuntos.

En ocasiones me pregunto adónde va el fútbol cubano. ¿Se ha pensado realmente un camino para el futuro o simplemente la nave marcha a la deriva? Soy partidario de esta última variante, y no es capricho o ensañamiento, los hechos no me permiten apoyar otra postura.

A veces también me pregunto por qué no encuentro respuestas contundentes a todas las interrogantes anteriores. Lo más loable es que callen y pongan manos a la obra.

La refriega igualmente les sirve a los jugadores, carentes de compromiso, motivación y nivel, aunque ellos siempre tendrán el beneficio de la duda por el escaso, para no decir nulo contacto con futbolistas de mediana altura de cualquier rincón del planeta.

Es lamentable decirlo, pero en un siglo en el que hemos dominado buena parte de las disciplinas en el continente, el fútbol está tan retrasado que casi se debe comenzar de cero. Otra vez citando a García Márquez: “Todo lo escrito en esta centuria es irrepetible desde siempre y para siempre…”